El pasado 20 de febrero la Asociación de Bancos de México (ABM) anunció la cancelación del proyecto de la facturación instantánea, un programa que la nueva Titular del SAT, Raquel Buenrostro, había anunciado con bombo y platillo en noviembre del año pasado.

Los argumentos del SAT fueron que era necesario analizar su viabilidad. Había declarado que no estaba convencida de los beneficios que pudiera representar la emisión de una factura instantánea y que la complejidad tecnológica podía traer elevados costos a todos los involucrados en el proceso.

Adicionalmente, aclaró que no era una iniciativa del Ejecutivo sino una propuesta externa con el argumento de que con esa medida se podría combatir la informalidad.

En un análisis preliminar se observó que los contribuyentes objetivo eran una minoría dentro del padrón y no significaba recursos importantes en términos de recaudación.

Las personas físicas, de acuerdo con estadísticas del SAT, representan 20 por ciento del padrón de contribuyentes y el 3 por ciento de la recaudación.

Con este anuncio se pone fin a los rumores y especulaciones que surgieron acerca de que el SAT con esta medida iba a realizar mayores acciones de fiscalización sobre los contribuyentes, lo que en su momento se calificó como terrorismo fiscal.

En conclusión, los clientes seguirán seleccionando las opciones que les resulten más cómodas para obtener su factura electrónica en operaciones que se conocen como “punto de venta”. Podrán acudir a un kiosko para solicitar su factura o entrar a un portal para generarla con solo dar unos cuantos datos.

Este modelo de auto facturación en línea ha probado tener grandes ventajas y beneficios tanto para las personas físicas como para las morales.

Final feliz a esta telenovela; sin embargo, las medidas de fiscalización siguen en estudio.  Es importante mantenerse atentos.

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