Lic. Luis Felipe Sánchez Velasco
Director General
Indicium Solutions

 

 

 



A mí, mis timbres…

El nuevo esquema de facturación que busca la aprobación del Congreso, prevé el uso de timbres en papel para las facturas por montos inferiores a 2 Mil pesos y que no sean emitidas en forma electrónica. Las facturas por un monto mayor, deberán ser electrónicas en forma obligatoria.


 

No alcanzo a precisar el tiempo de duración de esta práctica y tampoco mis fuentes de información pudieron darme un dato preciso, sin embargo en el México de los 20’s hasta aproximadamente los70’s, era indispensable comprar estampillas fiscales para dar validez a recibos de honorarios y facturas que pudieran ser deducibles de impuestos.

En el pueblo de Ciudad Hidalgo Michoacán fungí, en la edad que podía hacerlo, como ayudante de mi mamá. Ella llevaba la contabilidad forestal de unos 150 empresarios que debían cumplir con la obligación, marcada en la ley, de presentar sus informes de entradas de materia prima y salidas de producto industrializado.

Al igual que en la época moderna, en aquel entonces, no todo mundo pedía recibo de honorarios o facturas con efectos fiscales, pero para aquellos que sí lo requerían, era indispensable agregar al recibo unos timbres como si fueran postales, pero que tenían aplicación para efectos de impuestos.

Don Clemente Álvarez (Don Clemen), era el administrador de la Oficina de Hacienda y era con quien tenía que ir a hacer “cola” para adquirir los consabidos timbres. Como era un niño, los empleados me veían con simpatía y me atendían pronto para poder regresar a casa sin demora. El tiempo que tenía que invertir la gran mayoría de la gente era insufrible y las señoritas que hacían el despacho, no eran suficientes cuando llegaban los últimos o primeros días de cada mes.

A la vuelta de los años, los timbres desaparecieron y fueron reemplazados paulatinamente por normas cada vez más estrictas en torno al uso de formas pre-impresas y con reportes que los contribuyentes debemos presentar al SAT.

Por ello, no dejó de llamar poderosamente mi atención que dentro del Paquete Económico para el 2010 presentado por el Presidente Felipe Calderón Hinojosa ante el Congreso de la Unión, está la propuesta de cambio al Código Fiscal de la Federación y reglas de la Resolución Miscelánea vigente para fortalecer el esquema de emisión de comprobantes fiscales, y poder dar paso a un nuevo esquema en el que cada factura deba ser registrada y sellada electrónicamente ante el SAT.

La iniciativa prevé que todas las facturas emitidas hasta por un monto de 2 Mil pesos, que no sean generadas en forma electrónica, deberán ser acompañadas de los legendarios timbres fiscales, que ahora serían expendidos por empresas autorizadas por el SAT, todavía no sabemos ni donde sería expedidos dichos timbres ni cuál sería su costo pero el esquema planteado es éste.

Por otro lado, las facturas mayores a ese importe, deberán ser emitidas en forma electrónica en forma obligatoria.

El tiempo para que estos cambios entren en vigor está previsto para Julio de 2010, y aunque si bien es cierto que en las Reformas se ha solicitado la inclusión de un artículo transitorio en el que se permita seguir usando formas pre-impresas hasta que el contribuyente agote sus existencias, este tipo de formas tiene un período de vigencia hasta de dos años. En otras palabras, en casos extremos, en el curso de 2 años como plazo máximo, todas las facturas que los contribuyentes emitan en México deberán ser Comprobantes Fiscales Digitales mejor conocidos como factura electrónica.

Por lo que corresponde a la emisión de facturas electrónicas, en el esquema de operación presentado ante el Congreso, se determina que el SAT distribuiría en forma gratuita el software requerido para que todas las empresas puedan cumplir con los formatos legales requeridos para operar con factura electrónica, así como servicios gratuitos de conexión al portal del SAT para que cada factura sea validada y sellada en forma electrónica.

El resguardo de los comprobantes quedaría bajo la custodia del SAT y los contribuyentes receptores de facturas electrónicas quedan obligados a hacer la validación de las facturas que reciban por parte de sus proveedores para confirmar su autenticidad.

Los cambios también contemplan, por fin y para bien, sanciones tanto para el emisor como para el receptor que no respete las reglas.

El premio que da el SAT a las empresas que se adhieran al nuevo esquema (no hay de otra), es poderlas liberar de la obligación de presentar la DIOT (Declaración Informativa de Operaciones con Terceros) y si además la empresa dictamina sus estados financieros, quedará liberada de la obligación de presentar la declaración anual. La cereza en el pastel es la devolución de impuestos en plazos menores con los que se opera actualmente (20 días hábiles en vez de 40).

Hasta aquí, se resumen en forma muy general la planeada obligatoriedad de la factura electrónica en México.

Al respecto vale la pena comentar que un cambio de esta envergadura pondría a México en una posición de liderazgo mundial en la materia de facturación electrónica que cualquier país desarrollado envidiaría, pero sobre todo, permitiría dar certidumbre a un esquema que se ha visto afectado por las malas prácticas de proveedores con bajos valores éticos, por empresas que han confiado en esos malos proveedores y por la total ausencia de reglas, recursos e instrumentos para sancionar esas malas prácticas.

Los proveedores que hemos hecho de la factura electrónica la razón de ser de nuestras empresas, no desapareceríamos con los cambios propuestos. La parte medular de un sistema de factura electrónica no es la simple conversión de un texto a XML y llevar a cabo la digestión y sello digital usando criptografía fuerte, la esencia de un sistema de factura electrónica está en el manejo de los procesos internos de una empresa y su conexión con el manejo de errores, excepciones así como su integración a modelos B2B de intercambio electrónico. Ahí es donde los contribuyentes que se muevan a facturar electrónicamente van a seguir necesitando del apoyo y conocimientos de las empresas que nos dedicamos a implantar sistemas de factura electrónica o aquellas que son proveedores autorizados de servicios.

Por otro lado, en caso de que la propuesta del Presidente Calderón sea aprobada, se acabarían los pretextos para no poner atención al tema y finalmente llegar a la obligación para depurar las bases de datos, y a la imperiosa necesidad de alinear los procesos internos de las compañías para poder cumplir cabalmente con los requisitos para facturar electrónicamente.

Todo se ve bastante bien, sin embargo, es indispensable acotar que si bien el espíritu de la propuesta presentada al Congreso es muy positivo, es de suma importancia que los asesores del señor Presidente de la República y/o los funcionarios responsables de instrumentar este nuevo esquema, creen foros de consulta y permitan que las empresas y especialistas en la materia, podamos dar nuestra opinión respecto a los puntos operativos que pueden darle viabilidad al nuevo esquema propuesto.

Existen puntos operativos que deben ser cuidadosamente revisados de tal forma que se puedan ajustar las nuevas disposiciones para contar con un sistema verdaderamente funcional. El espíritu de este comentario va en función a la necesidad que vemos de inyectar a las nuevas disposiciones en revisión, las experiencias nacionales e internacionales ganadas en la industria.

La era del Gobierno Digital se ha ido labrando con muchos esfuerzos, dinero y voluntades tanto de Funcionarios Públicos como de empresas en esta industria. Los progresos son palpables y los resultados hablan por sí solos. Las experiencias del campo adquiridas en los procesos de implementación de sistemas de factura electrónica en un amplio espectro de empresas, deben ser capitalizadas en beneficio de la implementación del nuevo esquema propuesto por el Presidente Calderón.

Es tiempo ahora y es vital, que los responsables de revisar y aprobar los cambios, abran los espacios para afinar la nueva plataforma que deba llevarnos a las alturas por tanto tiempo anheladas y no tomar la postura que reza en nuestra sabiduría popular: ¡A MI MIS TIMBRES!

Hasta la próxima…

Luis Felipe Sánchez Velasco
luisf.sanchez@indiciumsolutions.com.mx
Director General
Indicium Solutions