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Lic. Luis Felipe Sánchez Velasco |
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Los diversos medios de comunicación y revistas especializadas en el tema de medios electrónicos, han difundido ampliamente los beneficios de adoptar un sistema de facturación electrónica. Un creciente número de empresas se ha visto obligada a entrar de lleno a la operación con Comprobantes Fiscales Digitales sobre todo debido a la reciente desaparición de los permisos como auto-impresor, que perdieron vigencia a partir del 1º. de Mayo del presente. En este entorno, es que empiezan a surgir a la superficie los desencantos por implementaciones deficientes, mal servicio por parte de los proveedores y problemas operativos que en muchos casos se han vuelto crónicos. Las áreas de Sistemas y administrativas relacionadas con la cobranza y la operación en las empresas están enfrentando fuertes retos para mantener a flote la facturación electrónica en sus empresas. ¿Qué pasó? ¿Dónde se perdió ese beneficio tan difundido de esta manera moderna de facturar? La interpretación que doy a este hecho, sobre todo basado en las múltiples entrevistas que he tenido con Directores de Informática, Directores de Finanzas y Directores Generales de un amplio grupo de empresas en México, es solo una: La selección del sistema y/o el proveedor para manejar este proyecto respondieron a la perfección con los requerimientos iniciales pero estas soluciones y/o proveedores, no crecieron con la necesidad para procesar, administrar, controlar y dar soporte a un volumen mayor de facturas emitidas por parte de una cantidad más grande de clientes. En primera instancia, permítanme señalar que en un buen número de empresas grandes, el proyecto de facturación electrónica se limitó a la emisión de las facturas dirigidas a los grandes compradores que estuvieron exigiendo esta forma de facturar. Las empresas que venden a Walmart, Chedarui, Elektra, Liverpool, Comesa, Home Depot, y otras cadenas importantes, no tuvieron más remedio que entregar sus productos con facturas electrónicas, pero como aquí menciono, los proyectos los limitaron a emitir éste tipo de facturas únicamente. Algunas otras empresas tomaron ciertas líneas de negocio para ver como resultaba el proceso de facturar electrónicamente y no pudieron medir el impacto de lo que representa manejar todo su volumen de facturación en forma diaria. En algunos grupos empresariales, se tomó una empresa como piloto y se dejó a las más fuertes esperando por una mejor oportunidad. Cualesquiera que hayan sido los motivos que llevaron a las empresas a manejar solamente parte de su facturación en forma electrónica, ahora que se enfrentan a la situación de manejar toda la facturación de sus empresas y/o grupos empresariales de forma integral, se confrontan con la realidad que esas soluciones y/o proveedores ya no responden al nivel de exigencia que demanda una operación de mayor envergadura. La verdad es que no cuestiono la estrategia de haber “implantado en parcialidades”, en la gran mayoría de los casos, las experiencias ganadas en el proceso, así como los beneficios obtenidos en esta parte del proyecto, justifica ampliamente las decisiones de haber elegido tal o cual sistema o de haber seleccionado a tal o cual proveedor. Lo que trato de transmitir en este artículo es que las empresas que se encuentran en este supuesto están obligadas a actuar. Las cosas no se van a componer con promesas o con nuevas expectativas de que “ahora sí…”, el volumen creciente de emisión de facturas electrónicas solamente hará el problema más grave si no dan el siguiente paso. Como saber si su empresa enfrenta una situación como la que aquí se describe? Veamos la siguiente lista. Si su empresa ha enfrentado en los últimos 6 meses alguna o varios de los casos aquí descritos, le conviene llamar “al doctor” antes que sea demasiado tarde:
A este respecto vale la pena comentar que en toda operación de un sistema de factura electrónica se van a enfrentar retos mayores o menores como los mencionados en esta lista, sin embargo, la idea de poner estos ejemplos ante sus ojos es para llamar su atención a identificar si uno o alguno de estos puntos están verdaderamente fuera de control o lo mantienen sin poder facturar satisfactoriamente. Si éste es el caso, no dude en pedir ayuda a un proveedor calificado y de hacer las gestiones internas para que le aprueben la inversión necesaria para dar el siguiente paso en la tarea de robustecer su sistema de facturación electrónica. El tema no es señalar haber hecho una selección errónea en primera instancia. En la gran mayoría de los casos esto no fue así. El punto central es mostrar que su primera inversión ha dado los frutos esperados por lo que para seguir adelante, hace falta adoptar una plataforma de un nivel tecnológico superior y un proveedor que le pueda dar respuesta a sus requerimientos de negocios en forma predecible. ¿Usted qué opina? Hasta la próxima…
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