ESCONDIÉNDOSE DE LA VACUNA

No obstante los beneficios tangibles de implementar un sistema de factura electrónica, un grupo significativo de empresas siguen “escondiéndose de la vacuna”, evitando el uso de medios electrónicos para simplificar su proceso de emisión de comprobantes fiscales. Lea en este artículo las lecciones no aprendidas.


Lic. Luis Felipe Sánchez Velasco
Director General
Indicium Solutions

 
 

Recuerdo hace muchos pero muchos años, cuando tomaba clases de primaria en la escuela de mi pueblo natal Ciudad Hidalgo, Michoacán, llegó una campaña de vacunación contra el sarampión y era obligatorio que todos los niños accediésemos a vacunarnos en beneficio de nuestra propia salud.

No había forma de escabullirse del salón, las agujas en las jeringas se veían más grandes que lo que realmente eran y las señoritas enfermeras parecían los verdugos de lo que parecía irremisible. Uno de mis amigos se le ocurrió la “brillante” idea de decir que a él no lo debían vacunar porque su mamá ya lo había llevado al Seguro (IMSS).

Cuando revisaron los brazos del niño, descubrieron que todo era una mentira para evitar ser vacunado. La vacuna fue aplicada y este amigo fue de los que más lloraron.

Traigo esta historia a colación debido a la increíble resistencia que todavía prevalece en el mundo empresarial para posponer la puesta en marcha de un sistema de factura electrónica.

El SAT dio un paso determinante al derogar la regla que daba vida a los permisos de auto-impresión. Este primero de mayo de 2009, los permisos de auto-impresión pasan a ser cosa del pasado. Aproximadamente un 50% de las compañías que operaban con esta facilidad pudieron implantar un sistema de factura electrónica a tiempo; otro tanto, van a tener que regresar a facturar mediante el uso de formas pre-impresas. (Ver nota en este mismo Boletín)

La emisión de facturas electrónicas trae entre otros beneficios los siguientes:

a. Eliminar el uso de formas pre-impresas
b. Reducir tiempo y costo de emisión de facturas.
c. Reducir costos de mensajería por entrega de facturas
d. Reducir costos de archivo en papel
e. Reducir costos de mano de obra asociados a este proceso.
f. Poder seguir haciendo negocios con empresas que han exigido a sus proveedores facturar electrónicamente como un requisito para seguir recibiendo pedidos.
g. Agilizar procesos de consulta y re-impresión de comprobantes.
h. Contribuir de manera directa a la “Iniciativa verde” para preservar los recursos naturales del Planeta.

Pese a estos importantes beneficios entre los que figura en forma prominente el hecho de poder seguir haciendo negocios con compradores importantes, no ha sido motivo suficiente para que un número significativo de empresas den el paso definitivo hacia la adopción de la factura electrónica.

Bien sea por la falta de alienación de sus procesos internos, por bases de datos no homogéneas, por temor a la fiscalización, porque no hay presupuesto o porque simplemente hay mucho trabajo como para pensar en un proyecto más, el número de empresas facturando en papel sigue siendo la inmensa mayoría.

En el año de 2005, la obligatoriedad de la FIEL se hizo patente y no fue sino hasta que el SAT decretó que para presentar el dictamen de los Estados Financieros era imprescindible contar con la FIEL, que las oficinas regionales del SAT quedaron saturadas, rebasadas ante la enorme demanda de apoderados que se resistieron hasta el último momento para hacer el trámite de su FIEL. “Como va a ir el Lic, el Ing, el Sr… al SAT a hacer este engorroso trámite…no hay forma…” se oía en los corredores de muchas empresas, pues bien, la exigibilidad de la FIEL para presentar el dictamen referido fue el “ábrete sésamo” para que las centenas de contribuyentes que ya tenían una FIEL se convirtieran en millares prácticamente de la noche a la mañana.

La resistencia para presentar la declaración anual por medios electrónicos fue patente año tras año hasta que el SAT no dio alternativa y exigió la presentación vía Internet. Con esta medida las “colas” de los bancos engrosadas por este motivo, se vieron aligeradas de igual forma, de la noche a la mañana.

En esta declaración de 2009, el SAT ha hecho devoluciones en unos cuantos días a los contribuyentes cumplidos que presentaron su declaración a tiempo y de acuerdo a los límites establecidos, siempre que contaran con su FIEL.

Los beneficios son tangibles, inmediatos y de alto impacto, sin embargo, la resistencia sigue ahí.

La vacuna de aquellos infantes de mi pueblo natal, la FIEL para presentar el dictamen de Estados Financieros, la presentación de la declaración anual por medios electrónicos y la devolución de impuestos en forma expedita para quien tiene la FIEL son lecciones NO aprendidas que deberían de ser tomadas en cuenta para inferir que la siguiente medida que posiblemente el SAT tome para impulsar el uso de la factura electrónica, ya no está muy lejos de su empresa.

Hasta ahí la dejamos, que no los quiero aburrir.

Hasta la próxima…

Luis Felipe Sánchez Velasco
luisf.sanchez@indiciumsolutions.com.mx
Director General
Indicium Solutions