BARACK OBAMA
Hace un año nadie podría haberse imaginado que el candidato por el partido demócrata sería el senador de Illinois Barack Obama. En ese entonces se daba por sentado que no habría oponente alguno para Hillary Clinton, quien disputaría la presidencia contra el partido republicano.
Hoy el fenómeno Obama es motivo de estudio. Los analistas en su incesante búsqueda de las causas de sus éxitos, para explicarlos o aplicarlos en campañas subsecuentes, escudriñan sus antecedentes familiares, escolares, sociales, religiosos. Su personalidad magnética atrae a los jóvenes con su mensaje de esperanza y de un refrescante cambio en la política.
Los analistas políticos son quienes conforman la gran mayoría de los involucrados, aunque también participan economistas, financieros, historiadores e interesantemente la tecnología se ha incorporado a este proceso. Veámoslo a continuación.
Keynes, el multicitado economista que sugirió las medidas para hacerle frente a la gran crisis de 1929, alguna vez mencionó: “no hay cena gratis”. A través de esta curiosa expresión Keynes señalaba que para cualquier actividad económica, es decir, la producción de un bien o servicio se incurren en costos para realizarla independientemente de si algún agente económico los pague o no al momento de su consumo.
Este principio keynesiano aplicado en este contexto, destaca que las campañas presidenciales, desde la elección de los candidatos, requieren de cuantiosos fondos para financiarlas. Hay que desembolsar dinero para los spots en televisión, prensa, radio; realizar actividades, mítines, asambleas proselitistas, etc. Tradicionalmente las fuentes de financiamiento que más recursos aportan son empresarios o grandes corporaciones que soportan las campañas presidenciales. Aquí es donde radica una de las grandes novedades establecidas por Barack Obama.
Este político ha sabido entender los tiempos modernos y sacarles provecho. Mucho del impulso de su campaña proviene de un excelente manejo de la fuerza incontenible del Internet. Creó una página donde difunde su ideario político, incorpora electores, pero sobre todo, adoptó el “modelo de negocios de Internet”. Las aportaciones tradicionales provienen de pocas empresas o personas que son unas cuantas pero aportan grandes sumas. Una crítica a este esquema es el establecimiento de compromisos de campaña.
La campaña de Obama, por otra parte proviene de los modelos de aportación clásicos de Internet. Este modelo es un modelo contrario al tradicional. Cientos de miles de personas aportan una pequeña cantidad que en suma lograron superar la recaudación obtenida por Hillary Clinton, sin el inconveniente de adquirir compromisos que le resten campos de acción, en caso de ser elegido presidente de los Estados Unidos.
La lección que Obama ha dado en la política es la misma que los empresarios han aplicado en sus negocios. La tecnología es un motor que permite modernizar, disminuir costos y lograr eficiencias además del valor agregado de los no compromisos. ¡Bienvenida!
(*) Director de Tecnología de Indicium Solutions.