EL LADO AMABLE DE LA TECNOLOGÍA.

Los debates en el poder legislativo viral.
(Cuarta parte y final)

Por Adrián Ramírez Parra


 

Capítulo IV

LA CEPA DEL VIRUS MHV

Emma concluyó la lectura del informe. Como experta viróloga, conocía a la perfección la estructura, clasificación, morfología, métodos de reproducción y ambiente agrestes para los virus. Recordó que las partículas víricas tienen formas geométricas precisas que son idénticas entre sí, las más de las veces hermosos y perfectos icosaedros, que les permite la cristalización. Pensaba en la contradicción que suponía sus bellas formas contrastada con su cualidad de agentes patógenos.

Por esa razón no le parecieron coherentes los datos que asentó el Doctor Garrido. No encontraba la lógica de que esta cepa naciera, creciera, se reprodujera, y sobre todo, se ahogara en soluciones etílicas, como borrachos.

Esto seria un hito en la ciencia. El comportamiento descrito tampoco era habitual: cíclicamente suspendían sus labores de copiado, especialmente los lunes del calendario viral; la alineación y medidas de las cadenas proteínicas, incorrectas a todas luces, no creaban magníficos icosaedros o cristales, sino horrendos adefesios; sustraían material genético sin que nadie supiera de su paradero.

Conservaban su viral, que no viril, agresividad, aunque en otras ocasiones eran afables y bonachones; eran solidarios sólo en las desgracias, en tiempos normales más bien desunidos; organizaban festejos con el mínimo de los pretextos, ¡habrase visto alguna vez virus compadritos!; las copias más viejas mantenían sus tradiciones, en tanto las recientes sucumbían ante la invasión de modelos extranjeros que difundían los programas de la televisión de la RED de Televisión Virisa. Difícil de entender, reflexionaba Emma.

Emma consideró que todo sería más sencillo de comprender si formulaba una hipótesis alterna: el Doctor Garrido sacó a flote desde lo más profundo de su subconsciente, o bien a través de un delirio alcohólico, una forzada similitud entre el universo vírico y el de sus trabajadores, que colocaban vitrales de formas geométricas en el tragaluz de la sala, y a quienes frecuentaba invitar unas cervezas frías.

A luz de está teoría, los síntomas descritos por el Doctor (Ver Capítulo II), se parecen más a una borrachera y la subsiguiente cruda. “Cariñosamente” les llamaba a sus trabajadores, microbios, bacterias o cucus virus.

Por otro lado, si realmente existieran esta cepa de virus, Emma las llamaría: Alegres Virus Mexicanos (Mexican Happy Virus, MHV) en honor al Doctor.

(*) Director de Tecnología de Indicium Solutions.