Capítulo III
EL DEBATE
El líder de los retrovirus inicia la sesión, en realidad una copia muy acabada del virus original. En su discurso define al partido como el grupo más radical de los radicales. Se autodenominan “los virulentos virus”.
Este término –aclara--, abarca sus características distintivas: son virus agresivos y lentos muy l-e-n-t-o-s. Argumenta que los humanos continúan investigando sofisticadas formas de acabarlos. Es una guerra que no les declararon, pero a fin de cuentas una guerra, cruenta y despiadada. No pueden claudicar, son ellos o los humanos. No importa quien deba morir en el camino, ni el caro precio a pagar.
Hace gala de sus tácticas castrenses y se mofa de los infructuosos intentos de los antibióticos, vacunas y todo tipo de medicina. No pueden destruirlos. La estratagema del camuflaje es todo un éxito; los anticuerpos simplemente están vueltos locos, buscando en vano células infectadas; los virus, hábilmente escondidos dentro de los genes escapan a la estricta inspección de los glóbulos blancos. Estos, a pesar de sus grandes ojos, no son capaces de distinguirlos.
Se burla. Pobre especie humana, cree que los mutantes son actores o extras de películas de ciencia ficción. ¡Qué va! los verdaderos maestros de la mutación son ellos. No importa si una vez nos pillaron, que hayan reconocido nuestra estructura una y otra vez, nosotros siempre encontraremos nuevas formas de embaucarlos. Son como magos: ahora me ves, ahora no me ves. Detrás de la máscara no sabrán quienes se ocultan, no saben con quién pelean. ¡La victoria debe ser nuestra!, concluye.
Toca el turno al Partido Viral de Centro Derecha. Su líder inicia con las reflexiones que tanto hieren, ofenden y agravian a los retrovirus. Recuerden --exclama con solemnidad--, que se nos considera como la forma más primitiva de vida, la frontera entre las complejas estructuras químicas y los organismos vivos. Es un error que las hembras humanas cataloguen a sus machos como parásitos, nocivos, promiscuos y ventajosos. Nosotros patentamos estos atributos. No son nada originales, hasta en esto son piratas.
Continúa: somos parásitos, no podemos reproducirnos por nosotros mismos, necesitamos de células que nos alojen y favorezcan nuestro crecimiento poblacional; somos nocivos, causamos la muerte de las células o las infectamos; somos promiscuos, tomamos mucho del material celular para replicar miles y miles de copias exactas; somos ventajosos, mutamos y engañamos.
Para impactar al congreso dramatiza: La vida fuera de las protectoras células es difícil, sólo 40 días y la muerte es segura. Por todas esas razones no apoyamos el infectar, en grado tal que cause la muerte, a los deliciosos humanos, animales o plantas, que con su insaciable apetito propician condiciones dignas y seguras de hospedaje y sustento. El líder concluye con una pregunta aún más extrema: ¿Porqué causar daños, si es suficiente tomar lo necesario de las células?. Aplausos de los miembros del PVCD, abucheos del FAR.
Turno de los rotavirus. Este partido es, en no pocas ocasiones, el fiel de la balanza que inclina las resoluciones legislativas virales, hacia un bando o al otro. Es el partido más pragmático, no cuenta con grandes ideólogos, su aportación de estadistas es más bien pobre.
Para congratularse con radicales y moderados, eligieron un nombre que parodia un nombre de los humanos. Aprovechando que la raíz latina de rotar, que significa dar vueltas o rodar, es empleada en vocablos como un sufijo y que la forma del rotavirus es como una rueda, buscaron títulos con semejanzas. Fue de su agrado el nombre “Club de Rotarios” y para escarnio de los humanos decidieron nombrarse “Club Democrático de Rotavirus”.
En su afán de agradar a ambos bandos, sus argumentos son ambiguos, tan válidos para una causa como otra. El líder expone: la estrategia política consiste en infectar gravemente a los cachorros por un número de días. Si mueren allá ellos, si subsisten, da igual. Pero eso sí, mientras dure la infección se hartarán de invadir suculentas y gordas células. De hecho, son la única clase de virus que tiene un grueso envoltorio de grasa, que los científicos llaman pomposamente, cubierta lipídica.
En realidad, estos tres puntos de vista se han discutido miles de veces en miles de años sin llegar a una conclusión definitiva, al parecer en esta ocasión tampoco habrá un consenso. El siguiente punto de la agenda es lo más trascendente en mucho tiempo, desde hace siglos, sin parangón en la historia vírica.
Alfavirus Mayaro, Responsable del Servicio de Inteligencia Virulenta, inicia la lectura de su informe acerca de los viroides1 de inteligencia artificial. Su cometido, además de mostrar los avances realizados, es obtener la aprobación del poder legislativo viral para continuar las actividades de espionaje.
1 Un viroide es un virus que infecta a otros virus.
(*) Director de Tecnología de Indicium Solutions.