Boletín Electónico

 

EL LADO AMABLE
DE LA TECNOLOGÍA

Enigma en la Segunda
Guerra Mundial.

Por: Adrián Ramírez Parra (*)

 

Inglaterra está situada en el Reino Unido, dentro de las islas británicas. Las islas han recibido sucesivas oleadas de distintos pueblos: los celtas se asentaron desde el V AC; los romanos la invadieron en el año 43 y la convirtieron en una provincia romana aunque no lograron dominar a los pueblos de las tierras altas. Adriano construyó una muralla para contener las frecuentes incursiones de los celtas.

Hoy se ha puesto en tela de juicio una teoría de acuerdo con la cual los anglos, sajones y jutos fundaron asentamientos y fueron los primeros portadores de esta cultura nórdica. Aunque el debate tiende a centrarse en la magnitud de la invasión, no tanto en negarla. En 1066, los normandos, pueblo de origen vikingo que hablaban la lengua francesa, conquistaron Inglaterra. Guillermo el Conquistador fundó una dinastía que duro poco más de un siglo.

A lo largo de su historia el Reino Unido se ha visto envuelto en numerosas guerras, particularmente contra la gran potencia continental: Francia. La Guerra de los Cien Años y de las Dos Rosas son dos hechos bélicos entre las dos naciones. A partir de la conquista normanda se inició la expansión del Imperio Británico que alcanzaría su mayor extensión hacia 1901. Las colonias británicas se establecieron en América, Europa, África, Asia y Australia cubriendo una extensión de alrededor de 33 millones de kilómetros cuadrados y una población de entre 400 y 500 millones. La expansión se apoyó en el poder marítimo que impulsó Enrique VII, que reinó entre 1485 y 1509.

La expansión colonial creó una presión para Alemania que desencadenó el gran conflicto armado entre naciones, la Segunda Guerra Mundial que enfrentó a Alemania con el Reino Unido. Inglaterra contaba con la ventaja que le brindaba su flota con sus barcos, grandes y excelentemente armados. Alemania, lo sabía bien. Se preparó con métodos que anularían esta ventaja. Los submarinos no eran fáciles de ubicar eran, al menos en el inicio de la guerra, invisibles.

Los movimientos estratégicos eran transmitidos y ejecutados velozmente por la armada Alemana que puso en aprietos a la inglesa. La marina alemana adoptó a la máquina criptográfica enigma que se conoció como “M”. La patente es del holandés Alexander Koch. La máquina consistía de un teclado con un mecanismo de rotores con contactos eléctricos que cifraban los textos digitados. Este mecanismo electromecánico fue mejorado por los alemanes que cambiaban los elementos con una periodicidad escrita en sus libros y manuales de instrucciones.

“El 7 de mayo de 1941 la Real Armada capturó deliberadamente un barco meteorológico alemán, junto con equipos y códigos de cifrado, y 2 días después el U-110 fue capturado, también equipado con una máquina Enigma, un libro de códigos, un manual de operaciones y otras informaciones que permitieron que el tráfico submarino de mensajes codificados se mantuviera roto hasta finales de junio, cosa que los miembros de la Armada prosiguieron haciendo poco después.”

Gracias a que se pudo romper los códigos, se dice que la guerra se pudo concluir año antes. A pesar de su origen civil, la máquina enigma jugó un papel clave. Antes de de la ruptura de los códigos, la armada alemana pudo transmitir sus operaciones sin preocuparse de que la señales fueran interceptadas por los aliados. Esto significó un cambio en el curso de las batallas. ¡Así que el enigma de la máquina Enigma finalmente fue descubierto!

 

(*) Director de Tecnología de Indicium Solutions.

 

 

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