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“No te recibo mercancía si no me facturas electrónicamente”.

La obligatoriedad para el uso de nuevas tecnologías tare consigo una resistencia natural inevitable.

 

 

Cuando el Servicio de Atención Tributaria (SAT) publicó la obligatoriedad para el uso de Firma Electrónica Avanzada (FEA), no se adoptó de inmediato sino hasta que decretó que no se podría presentar el dictamen de las empresas sin esta firma.

Cuando se brindó la facilidad para presentar las declaraciones de impuestos vía Internet hubo un nivel bajo de adopción el cual fue impresionantemente impulsado cuando el SAT decretó su obligatoriedad. (Confieso que estando mi profesión y experiencia ligada a la tecnología, fui de los últimos en correr a obtener mi CIEC para presentar la declaración).

Desde el punto de vista de la autoridad hacendaria, la Factura Electrónica es sólo una alternativa que tienen las empresas para manejar sus operaciones comerciales. NO ES ni se prevé que este tipo de modelo vaya a ser obligatorio para las empresas en el futuro.

Pese a su gran impacto en los ahorros operativos relacionados con el proceso de facturación, el índice de adopción de la Factura Electrónica es dramáticamente bajo al día de hoy.

De acuerdo a las estadísticas del SAT, hasta el 20 de julio de 2006, solamente un poco más de 580 empresas han generado un total de 493,346 Facturas Electrónicas en el país.

Esta realidad está siendo drásticamente cambiada por el apoyo que las grandes cadenas comerciales, tiendas departamentales y empresas corporativas dan a la Factura Electrónica. En los últimos meses, éstas han tenido encuentros con sus proveedores para informarles que en fecha próxima, (varía de acuerdo a la empresa), en caso de no facturar electrónicamente, ya no se les recibirá mercancía, o bien, se les hará un cargo administrativo en algunas otras instancias.

Algunas de estas empresas, grandes compradoras de productos y servicios, han incluso establecido alianzas con algún proveedor de soluciones de Factura Electrónica y han hecho invitaciones directas para que los proveedores facturen electrónicamente a través de dichos aliados.

El reto sería más simple si la forma de operar de todas estas empresas fuera el mismo. La realidad es que en su conjunto existe una gran diversidad de requerimientos de intercambio electrónico, así como al menos 3 distintos protocolos para su transmisión.

Esta problemática resulta muy difícil de resolver con las herramientas que llamamos “CONVERTIDORES DE PROTOCOLO” que son ofrecidas por la gran mayoría de los proveedores de servicios EDI.

Los convertidores de protocolo se limitan a convertir un archivo de texto en el formato XML, a ponerles el sello digital requerido por el SAT así como los atributos complementarios para entregar vía sus redes EDI a los clientes de las empresas que han contratado este servicio.

Salvo muy honrosas excepciones, el sistema de facturación de una empresa es más complejo que la simple salida de un lote de archivos de texto que sería convertidos por estas soluciones de Facturación Electrónica.

El sistema de facturación de la gran mayoría de las empresas opera en tiempo real, en forma transaccional y opera en una amplia diversidad de condiciones.  Los grupos de clientes a quienes facturan las empresas también presentan diversos esquemas de recepción de mercancía y entrega de facturas. Por si fuera poco, las condiciones comerciales establecidas entre proveedores y clientes son de un amplio espectro.

Tecnológicamente hablando, existe solo una categoría de productos capaz de responder a estas condiciones operativas sin temor a dejar errores en el proceso como pueden ser folios perdidos, folios discontinuos o transacciones incompletas Su nombre lo identifica Gartner Group, firma analista internacional de gran reconocimiento, como herramientas Enterprise Content Management Systems o Enterprise Document Management Systems (ECMS o EDMS).

De las 23 soluciones validadas por la Asociación Mexicana de Estándares para el Comercio Electrónico (AMECE) solamente unas cuántas cumplen con esta calificación, y por su costo no están al alcance de las empresas pequeñas del país.

Es inevitable concluir que las soluciones enfocadas a “CONVERTIR FORMATOS” por su limitación tecnológica no son la respuesta adecuada para empresas corporativas con procesos complejos de facturación. Por ende, el modelo donde el gran receptor de Facturas Electrónicas empuja a su cadena de suministro a adoptar una solución en particular, tenderá a desaparecer rápidamente.

Las soluciones basadas en tecnología de clase mundial para el Manejo Electrónico de Documentos irán ganando adeptos rápidamente y solo basta ver la capacidad de ejecución de las empresas con soluciones en esta categoría para sumar más y más empresas satisfechas de haber adoptado un esquema de Facturación Electrónica.

Hasta la próxima,

Luis Felipe Sánchez Velasco
Director General
Indicium Solutions

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